
Algunos consultorios en la Ciudad de México ofrecen infiltraciones con mezclas lipolíticas o enzimas y sesiones con aparatos de radiofrecuencia, ultrasonido o presoterapia como complemento de planes de estilo de vida. No reemplazan la nutrición ni la actividad física regular; el resultado es variable y debe plantearse con expectativas moderadas.
Lo sensato es coordinar con nutrición y médico tratante cuando hay obesidad, diabetes o enfermedad tiroidea. Las inyecciones locales no eliminan de forma importante el peso corporal total.
Inflamación local, nódulos, reacción alérgica o infección son posibles; la composición exacta del producto y su registro sanitario deben transparentarse al paciente.
Los dispositivos pueden mejorar retención de líquidos o aspecto de la piel de forma temporal; la evidencia de "pérdida de medidas" sin cambio de hábitos es limitada.
Para quienes ya viven o laboran en CDMX, acudir a sesiones en Benito Juárez o zonas aledañas puede ser más práctico que esquemas que exijan viajes frecuentes fuera de la metrópoli, siempre que el programa sea seguro y supervisado por personal capacitado.